Mis Escritos

Una de las cuestiones que más afectan, y por qué no decirlo, caracterizan a nuestro trabajo es la falta de una formalidad legal. Debemos estar dentro de un marco legal que nos haga visibles en el sistema económico-social del país y del mundo.

Sobre el trabajo freelance - Cap. II - Ser legales

Viernes, 27 Mayo 2011

Si bien el trabajo como independiente o FreeLancer puede abarcar diferentes países, cada uno de ellos con sus propias regulaciones y reglamentaciones, aun así hay que estar legalizado en el de nuestra residencia porque lo mismo se justifica la ley en uno u otro.

Alguno podrá argumentar: "yo solo trabajo con extranjeros, ¿para qué voy a pagar impuestos?". La respuesta a esto tiene varios matices que veremos a continuación incluyendo al final mi propia experiencia que es esclarecedora.

Lo primero que hay que saber es que, mal que nos pese, hay que estar dentro de lo que comúnmente se le dice "sistema".

En nuestro país por razones elementales, que entre otras son: hacer aportes para poder jubilarnos, tener acceso a una obra social y poder facturar; lo que es casi lo mismo decir "existir" como entidad socioeconómica y no ser un paria.

Otra cuestión superlativa a tener en cuenta es que si nos contratan para un trabajo local, según sea la empresa o el contratante, nos exigirán algún tipo de comprobante como soporte físico y justificativo legal de sus erogaciones monetarias; hablando en criollo, nos pedirán una factura para justificar sus gastos ante el ente impositivo local.

Si no estamos en el sistema lo más que le podemos dar es un papel o nota, totalmente apócrifa, careciente de curso legal, ante lo cual el cliente tomará una de estas dos determinaciones: nos enviará a freír churros y contratará a otro, o bien, y lo que en muchos casos es peor, nos querrá pagar menos, tomarnos por dos chelines o un duro.

En contrapartida, si nos contratan desde el extranjero y nos exigen algún comprobante, y si estamos formalmente en el sistema, la factura o comprobante que emitamos tendrá la misma validez tanto para ellos como para nosotros.

Para que comprendan más va un ejemplo que sirve cabalmente para ampliar el tema. En uno de mis trabajos, hace varios años atrás, se empezó a comercializar con Brasil. El sistema legal y fiscal de Brasil es completamente diferente al nuestro y nos enviaban sus facturas tal como lo indican sus leyes.

Como administrador y supuesto experto contable, en un momento dudé cómo proceder por lo que recurrí a la legislación local vigente para saber cómo actuar. Grande fue mi sorpresa cuando leí que todo estaba contemplado e inclusive se describía cómo registrar dicha transacción.

Más grande fue mi sorpresa, aunque un tanto desagradable, cuando consulté con dos contadores públicos que ni sabían de qué les estaba hablando, ¿gajes del oficio?... cuestión aparte. Infórmense.

Amén de todo esto hay otro dato significativo y que quizás sea el más importante de todos: si no estamos en regla legalmente daremos una imagen poco seria, por no decir que seremos improvisados totales.

Les cuento otra experiencia personal para cerrar este tema:

Hace poco tiempo atrás me contactaron de España para desarrollar una extensión Joomla a medida, lo cual es una de mis especialidades.

Por el preciso y largo detalle de la solicitud vi que era un trabajo grande, importante y que se trataba de unos cuantos miles de euros, que al cambio nuestro representaban una considerable suma de dinero.

Al investigar descubrí que además provenía de una mediana empresa con cierta significación dentro de su rubro, lo cual me reconfortó al extremo puesto que sumaría un trabajo trascendente a mi portafolio.

Hice el presupuesto siguiendo todo el procedimiento que tengo bien diagramado para estos casos y le envié al cliente los datos del proyecto, incluyendo plazos de ejecución, precio, forma de pago y demás.

Al otro día me confirman vía correo electrónico que el presupuesto había sido aceptado pero con algunos ajustes pequeños que, sin embargo, no tenían mayor importancia. En el mismo correo electrónico me pidieron además mis datos personales: número de documento y domicilio real actual y otros.

Contesté la misiva sin omitir nada y quedé a la espera de la confirmación del depósito anticipo para comenzar a trabajar ya que así habíamos pactado de antemano.

Pasaron varios días, no tenía noticias y ya me estaba desesperando, hasta que finalmente envié otro correo preguntando qué pasaba. Más tarde me contestan y leo en la respuesta que todo había sido cancelado porque mi nombre y apellido no figuraban en el bendito "sistema". Imagínense mi ánimo a dónde terminó... por el piso.

Hablando luego por mensajería privada con la persona que me había contactado, me informó, en tono de confidencia, que los datos personales se me habían pedido para investigar sobre mí persona ya que la empresa tiene un centro representativo en Argentina.

Me explicitó que hasta buscaron información en el sistema Veraz (el de morosos), y si bien allí no aparecía tampoco lo estaba en la AFIP (organismo impositivo de aquí). En una palabra "no existía", lo cual no daba ninguna garantía y por eso fui eliminado.

En conclusión: perdí un trabajo importantísimo, de mucho dinero por no estar empadronado como contribuyente, por no existir, ser un completo ilegal.

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Usuario Huayra

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