"...que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son."


Pedro Calderón De La Barca

Este resumen es un ensayo simple -quizás algo poético- a propósito del gran texto de Hugo Baronti sobre "La acumulación originaria del capital y la gran ilusión del software libre" |cliquear|. Dicho texto reavivó en mi esa mecha siempre encendida del conocimiento como material humano, a veces difuso y disperso, que proviene de la suma de experiencias vividas y de la inclinación que cada ser de este planeta tiene en su interior como persona única e irrepetible que es.

Hace un tiempo redacté un artículo sobre "Jokte! y el arte" |cliquear| que apuntaba en ese sentido. Inicio dicho texto citando a uno de mis artistas favoritos Marc Chagall quien dijo: "el arte es sobre todo un estado del alma". No sé si todo el software libre es arte, sería temerario afirmar eso, pero si puedo afirmar que hay mucho condimento artístico en lo que anda dando vueltas por el éter desde tiempos remotos.

Hugo habla de la "ilusión" del software libre que muy pocas personas están dispuestas a materializar. En efecto, el origen primigenio del arte es la ilusión y traer esa imagen del alma -suma de conceptos, ideas, sentimientos y sueños- y plasmarla en algo visible es tarea ardua por demás, es sacrificio constante y sonante que muy pocos están dispuestos a brindar a la comunidad sin que haya retribución alguna más que algún que otro reconocimiento cuando mucho, a veces ni eso. Pero muchas veces es un sacrificio necesario para alimentar el espíritu personal con ese placer que no se puede describir de "crear", como una urgencia de la propia salud, y es aquí donde nada importa más que el conocimiento en si mismo.

En diversos encuentros, sean formales e informales, referentes al software libre y más precisamente a GNU/Linux, se hace hincapié en que no se utiliza más por falta de difusión. Sinceramente esta afirmación no tiene mucho sustento y es más un justificativo para sacarse una responsabilidad de encima que otra cosa. He aquí una elucubración al estilo “pensamiento libre”, que trata de despejar el camino para ver el horizonte con más claridad y desplegar alas.

gnu-headDesde hace muchos años GNU/Linux tiene difusión masiva, quizás más en las redes e internet por ser el medio donde cumple su ciclo biológico natural (nace, crece, se reproduce y muere), pero también en TV y en radio. Decir que no tiene difusión es una falacia que generalmente proviene de aquellos que lo defienden pero sin embargo usan sistemas operativos privativos. Si lo conoces y no lo usas, quiere decir que tu estas "difundido" pero no estás empoderado, hazte cargo.

La razón por la que no se utiliza son básicamente dos: costumbre y lobby corporativo. Hay otras razones pero las nombradas son las de peso, las que quiero destacar para despertar mentes taciturnas.

Para aquellos que no saben, FLISoL es un acrónimo de Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre. Es un evento que se realiza a nivel continental el mismo día, en simultáneo y en diversas ciudades de América Latina y el Caribe. No voy a explayarme en explicar los motivos y el alcance de estos magníficos encuentros tecnológicos pero pueden leer más en este enlace.

A pesar de ser usuario y desarrollador de software libre desde tiempos inmemoriales y de haber asistido y de participar en muchos eventos relacionados con él -incluso como ponente-, debo decir que era la primera vez que iba a un FLISoL. Las razones de no haberlo hecho antes fueron diversas, desde económicas hasta cuestiones de distancia, pasando por falta de tiempo y -confesando- por pereza. Esta vez, sabiendo que había un festival en Concordia -ciudad cercana en distancia y cercana a mis afectos y recuerdos puesto que he vivido allí-, había decidido con mucha anticipación que iría “a como de lugar” y así fue.

flisol2014
flisol2014

Se cumplían 10 años de realizaciones ininterrumpidas (ver aquí un poco de historia), todo un acontecimiento en si mismo. Como distribución anfitriona estaba Huayra GNU/Linux y como invitadas Debian, Ubuntu y Lihuen. El lugar no podía ser más propicio para mi: la UNER, Universidad Nacional de Entre Ríos; sitio de mis comienzos estudiantiles, allá lejos y hace tiempo.