Resumen de la naturalidad del software libre

"...que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son."


Pedro Calderón De La Barca

Este resumen es un ensayo simple -quizás algo poético- a propósito del gran texto de Hugo Baronti sobre "La acumulación originaria del capital y la gran ilusión del software libre" |cliquear|. Dicho texto reavivó en mi esa mecha siempre encendida del conocimiento como material humano, a veces difuso y disperso, que proviene de la suma de experiencias vividas y de la inclinación que cada ser de este planeta tiene en su interior como persona única e irrepetible que es.

Hace un tiempo redacté un artículo sobre "Jokte! y el arte" |cliquear| que apuntaba en ese sentido. Inicio dicho texto citando a uno de mis artistas favoritos Marc Chagall quien dijo: "el arte es sobre todo un estado del alma". No sé si todo el software libre es arte, sería temerario afirmar eso, pero si puedo afirmar que hay mucho condimento artístico en lo que anda dando vueltas por el éter desde tiempos remotos.

Hugo habla de la "ilusión" del software libre que muy pocas personas están dispuestas a materializar. En efecto, el origen primigenio del arte es la ilusión y traer esa imagen del alma -suma de conceptos, ideas, sentimientos y sueños- y plasmarla en algo visible es tarea ardua por demás, es sacrificio constante y sonante que muy pocos están dispuestos a brindar a la comunidad sin que haya retribución alguna más que algún que otro reconocimiento cuando mucho, a veces ni eso. Pero muchas veces es un sacrificio necesario para alimentar el espíritu personal con ese placer que no se puede describir de "crear", como una urgencia de la propia salud, y es aquí donde nada importa más que el conocimiento en si mismo.

Strange Fruit - Billie Holliday

Billie Holiday
Billie Holiday

A finales de los años treinta, Abel Meeropol un profesor judío de Nueva York quedó impresionado al ver la fotografía del linchamiento de dos afroamericanos en un estado del Sur. Una muchedumbre de blancos de todas las edades, hombres, mujeres y niños, aparecían sonrientes alrededor de los cadáveres de Thomas Shipp y Abram Smith, colgados de dos álamos en medio de la noche. Aquella visión, cruda y desagradable, se le metió en la cabeza y no pudo dejar de pensar en ella durante varios días. Como resultado de esa experiencia escribió el poema ‘Bitter Fruit’ (Fruta amarga), que publicó bajo el seudónimo de Lewis Allan. Ante la excelente acogida, sus compañeros del partido comunista le animaron a ponerle música, y así nació la canción ‘Strange Fruit’. (Aunque más adelante se diría que fue Holiday quien puso música al poema de Meeropols, quedó demostrado que no fue así).

Aquí les dejo el poema traducido al español. Pueden leer más referencias sobre la canción en Wikipedia.

Frutos extraños

Los árboles del Sur tienen frutos extraños.
Sangre en las hojas y sangre en las raíces.
Cuerpos negros balanceándose con la brisa del sur.
Extraños frutos colgando de los álamos.

 

Una escena pastoral del Sur galante,
los ojos fuera de sus cuencas y la boca torcida,
aroma de las magnolias, dulce y fresco,
entonces, el repentino olor a carne quemada.

Yo no voto partidos, voto personas

He escuchado muchas veces este tipo de aseveraciones que tienen un sentido que no se ajusta a la verdad y constituye una irresponsabilidad cívica. Aquí un intento de esclarecer y de ayudar a pensar.

Las ideas surgen de nuestro razonamiento y de nuestra imaginación, por lo que pueden contener elementos lógicos o de razonamiento, ontológicos o de prueba de existencia, trascendentales con consecuencias importantes y  subjetivos (de sentimientos, prejuicios, etc.)

La diferencia entre una persona y un partido político en realidad está en la doctrina, a la cual las personas pueden adherir o no según su sea su ideología.

Para definir la palabra "doctrina", normalmente usamos la acepción tres de la RAE que dice que es: "Conjunto de ideas u opiniones religiosas, filosóficas, políticas, etc., sustentadas por una persona o grupo. Doctrina cristiana, tomista, socialista, etc."

Como individuos somos únicos e irrepetibles pero siempre hay puntos de unión respecto a la doctrina porque adherimos a una o a varias de ellas y en ese sentido pasamos a formar parte de la sociedad. No existe una persona sin ideología y sin doctrina porque la primera determina la segunda, van de la mano. Por ejemplo: vamos a la iglesia porque nuestra ideología, se inclina a aceptar la doctrina católica, empatiza con ella, por decirlo de alguna manera.