Hemos lanzado Jokte!, el hijo de Joomla!(tm), cien por ciento latinoamericano y cien por ciento libre. Hemos ejercido la licencia GPL y nos hemos apropiado de su código para liberarlo de la marca registrada y lanzarlo nuevamente hacia el dominio público sin trabas ni excusas. Hemos convertido a Jokte! en una herramienta de empoderamiento tecnológico para América Latina, tan necesitada de tener gente que piense más hacia adentro que hacia afuera, que vea nuestras falencias y necesidades, se haga cargo de ellas, las trabaje y trate de cubrirlas; que de frutos aquí de lo que juntó aquí; que no se hagan los distraídos: porque todo ese reconocimiento y posterior acción es un símbolo inequívoco en busca de la independencia y

Algunos podrán tildarnos de forajidos o vándalos, dirán que hemos robado lo que no es nuestro, pero acaso ¿hay un dueño de todo el conocimiento presente allí? ¿Acaso alguno tendrá la osadía de decir que inventó la rueda? ¿Alguien tiene el suficiente caletre para decir "esto es mío"?...

Tal vez, otros, pensarán que hemos hecho un pastiche de JoomlaTM, pero qué es el tecnología sino una mixtura que ebulliciona y evoluciona a partir de lo que ya existía con anterioridad; porque en todo hay conexión como decía James Burke años atras. La verdad de las cosas es que la excelencia de este CMS proviene de mentes brillantes y visionarias que conjugaron en una amalgama de códigos un software que no solo tiene nivel superlativo sino que para algunos es su sostén económico y da de si mismo una visión de futuro social y humano sobre este campo tan vigente y actual cual es la universalidad de la web.

Recientemente hemos presentado, en el ámbito del Mes TIC Bogotá 2013, la última versión de Jokte cuyo nombre clave es Jeyuu que significa “hormiga” en wayuunaiki, en clara alusión al trabajo que estamos realizando.

El dar a conocer todo el proyecto siempre es una experiencia inolvidable, aún más allá de los números y estadísticas. Sea donde sea que abordemos la difusión de Jokte, todo se encarbogota-es-tic 1a desde la entrañas mismas del idealismo pragmático que le dio origen, desde ese estado revolucionario que motivó la formación de la Comunidad Juuntos y luego del software como uno de sus proyectos centrales, siempre bajo un deseo profundo, libertario y esperanzador.

Curioso fue darme cuenta que tanto la presentación de Jokte Kyju -versión 1.2.0- como la de Jokte Jeyuu -1.3.0- tuvieron como epicentro la misma ciudad: Bogotá. ¿La razón? vaya a saber uno cuál es el entrecruzamiento astral. Lo único cierto que me cae ahora es que Colombia es la tierra de Gabriel García Márquez, quizás el escritor que más he leído luego de Neruda, por eso de Macondo y el realismo mágico, mis estudios de literatura, esas historias inolvidables de un autor inolvidable que siempre dejará huella. Curioso fue también saber que la Biblioteca Nacional de Colombia es considerada la biblioteca más antigua de América. En fin, coincidencias que me repercuten.

Dijo el sabio Louis Pasteur que maravillarse es el primer paso hacia el descubrimiento y así debe ser Jokte: la injusta medida de un vaso que se rebalsa pero que nos llena y que hemos descubierto en medio del matorral cibernético.

Uno mira el código abstracto, ese puñado intelegible de renglones desparejos, y se resiste a dejar la idea desperdigada en el aire. Con afán irrespetuoso busca el puente que cruce y resuelva la cuestión de fondo, esa perla que se escapa en el fondo de la imaginación y que juega al cálculo irresoluto con la inteligencia; y soporta, en ese coqueteo una presión ancestral que subscribe en cada guión.

Mientras tanto, abre otras ventanas para dejar correr el aire fresco de afuera, necesario para no asfixiar el momento. Subyuga el cerebro y lo envenena, lo exprime y lo dinamita, lo vuelve a armar y lo eterniza en fracciones, lo electriza y lo domina hasta el justo nanosegundo en que salta el placer cuando descubre que en su poder está el dominio de las cosas inmateriales, como ese maldito y amado código que no emerge de la razón.